sábado, 8 de octubre de 2016

CRÓNICA DE UN VIAJE A CASA


Viernes 7 de octubre 2016


“De camino, María Ana, como tú”, en mi caso a Madrid. Sabía a donde iba, sólo al lugar, no sabía exactamente a qué iba pero sí el propósito. Más tarde respondí a mi pregunta como os la responderé a vosotros.

Me dijeron que Fabiola me estaba esperando. Una desconocida, sí, pero nunca una extraña. Una extraña no es cercana; todo lo contrario, una extraña no te cuenta su historia a menos de tres minutos de haberte conocido y mucho menos le cuento yo la mía. Pero lo más importante de todo es que una extraña no te habla desde tu casa y menos aún con el carisma que desde pequeña siempre me han hablado.


Puedo decir CASA porque así lo siento. Allí mire para donde mire me encuentro a Francisco de Asís o por supuestísimo, como no, a María Ana, los “culpables” de ese carisma que ya he nombrado, el carisma franciscano.

Llegó mi compi inseparable de todo el finde, Dámaris, otra desconocida, pero por poco tiempo lo de desconocida. Silvia y María no nos quisieron dejar empezar el viaje solas, así que se sumaron. Las 4 estábamos emprendiendo algo juntas.

“¡Bienvenid@ a tu casa!” fue el nombre de la dinámica de presentación, así que no iba yo descaminada con lo de casa. MariGarri le puso música y  Dámaris y yo no paramos de cantar esa canción de Siempre Así durante todo el encuentro aunque fuese en los 5 minutos libres para lavarnos los dientes.

Empezamos a conocer a M. Ana, bueno, en mi caso a saber más. Ramona nos hizo un tour por la Casa Madre como guía turística de la vida de la fundadora, y yo creyendo conocer casi todo… estaba muy equivocada.

Me llamó mucho la atención el álbum de agradecimiento que hicieron los presos de una cárcel gallega a las hermanas que estuvieron allí junto a ellos, ayudándolos. El álbum está todo hecho a mano y con el corazón, reflejo de que ellas habrían hecho lo mismo. Ni que decir tiene que se encargaron de sacar lo mejor de ellos.

Más tarde hicimos una reflexión del carisma franciscano que desde mi punto de vista se resume en: humildad, sencillez, entrega, acogida y para mí el valor más importante, la empatía.

Llegó el momento de MariGarri, su testimonio misionero en Perú que solo me dio envidia y más ganas, ganas de empezar este viaje en el VM y algún día ser yo quien dé testimonio. Por eso estaba allí yo, dando el primer pasito para cumplir con la misión algún día.

Nos fuimos por fin a ver a los chicos, para los que no lo entendáis: al Hogar de niños/as “Santa María de la Vida” de FMMDP.

Como la última vez que estuve allí no le puedo poner ningún pero a la experiencia. Los chicos son geniales, no tengo otra palabra para describirlos. Si un voluntario va allí a ayudar (como es lo normal) creo que allí los que ayudan son ellos, al menos a mi me pasa eso.

Hay una frase que leí hace mucho y se me quedó grabada, no sé de quién es pero la hago mía, dice así: “Lo que más me gusta de la ayuda recíproca y desinteresada entre dos personas es la incertidumbre de no saber quién tuvo la suerte de conocer a quién”. Esta vez no hay incertidumbre porque tengo claro que soy yo quien tuvo la suerte de conocerlos.

Para los que no lo sabéis muchos de los chicos no hablan, yo pienso que hablan otro idioma, uno que nosotros usamos muy de vez en cuando, como dice la canción: “el idioma del alma, el que mueve montañas”.

En esa casa mis preocupaciones no tienen hueco, los problemas se hacen miniatura, las horas se hacen minutos y ellos me recargan las pilas. Por eso y por mucho más, GRACIAS.

En la dinámica: ¿qué me llevo a mi casa? Escribí que en mi maleta me traía sed de más, o sea como ya he dicho, ganas de formar parte del VM y empezar cuanto antes mi experiencia de formación. También escribí que me llevaba paz, paz de saber que hay personas que igual que yo tienen la misma inquietud y que voy a tener el apoyo de formarme con ellas y los demás que ya forman parte de esta gran familia.

En esto que llaman ahora crisis de valores se necesitan muchas personas como MariGarri, como Ana Ocaňa,  como Fabiola, como Maria Inés, como Reyes, como Puri y un largo etcétera. Ahí nos tenían ya a nosotras 4 para acompañarles, ganas no faltan.

Como veis no he cambiado de día y es que se me pasó el fin de semana volando.

MIL GRACIAS a todas las hermanas, a Dámaris, María, Silvia, MariGarri y a Sara Valenzuela.

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